Y ahora, cerramos un ciclo. Un ciclo lleno de aventuras, de
aprendizajes, de intentos logrados e intentos fallidos. Un ciclo intenso con
recuerdos inolvidables. Se cierra un ciclo para poder seguir creciendo, para
madurar, pero para poder hacerlo, hace falta acabarlo de cerrar. Si se queda
medio abierto, pensar en abrir otro es inimaginable, lograr madurar es
imposible, por ello, para todos aquellos que también estéis puliendo vuestra
vida y dándole retoques para ajustarla a una nueva etapa, os deseo toda la
suerte del mundo, no caigáis, no es fácil y mucho menos es imposible. Como dijo
el gran Machado, ¡Caminante no hay camino, se hace camino al andar!
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