Martes, uno cualquiera.
Jaren iba de camino al instituto con aún lagañas en los ojos. En su cabeza una oleada de quejas sobre tener que madrugar lo tenían absorto mirando a la nada. Una voz conocida lo trajo de vuelta a la realidad. Denisa andaba cerca debatiendo fieramente.
- Que no tía, que Vaiana es mejor. “¡Y quién sabrá, que hay más allá!”- cantaba Tania.
Denisa vio a Jaren y lo invitó con la mano a acercarse.
-¡Jaren! Estamos discutiendo sobre cual es la mejor peli de Disney. ¿Tú cual dices que es?- pregunta la amiga con alegría.
Jaren dudó. Hacía mucho tiempo que no veía una peli Disney. De hecho no había reconocido la canción que Tania cantaba.
-Pues… el rey león, supongo-.
-¡Peliculón!- exclamó tenía emocionada -Bueno, como todas las de Disney en verdad.
-¿Por qué el rey león?- interrogó Denisa.
-Pues… porque todos somos un poco Simba, ¿no? Por un lado, creemos que somos unos cracks hasta que la vida te pone en tu lugar, entonces te rayas, quieres evitar responsabilidades porque no te ves capaz, tienes unos amigos que son los amos y te ayudan a salir del pozo y finalmente alguien sabio te ayuda a entender que sí eres capaz- Jaren se sorprendió a sí mismo por la respuesta que había dado. No miró a los ojos a las chicas mientras respondía, lo hacía fijándose en los adoquines del suelo. Las chicas no respondieron y, con una vergüenza enorme el chico tuvo que levantar los ojos para averiguar qué había pasado. Las dos sonreían.
-Vaya, vaya, nos ha salido profundito el chaval- Tania rompió el silencio. Denisa afirmó con la cabeza. Jaren sintió cómo le subían los calores a las mejillas.
-No es para tanto… creo. ¿Y tú Denisa?-
-Indudablemente la mejor película que ha hecho Disney. Peliculón que está infravalorado, por cierto- Denisa hizo unos segundos de silencio para crear un ambiente de expectación-¡Hermano oso!
-¿Y por qué?- preguntó Jaren
-¿Como que por qué? Pues porque claramente el protagonista empieza siendo un idiota egoísta, que mediante la magia no le quedó otra que “ponerse en la piel del otro” -hizo las comillas con los dedos en el aire-, aprendió lo que es la empatía, comprender al otro, entrar en su mundo y sus costumbres y entender que no estamos tan lejos, que todos hacemos lo que hacemos por algún motivo. ¡Y además tiene el valor del perdón! El osito perdona al prota pese a haber hecho algo tan tan grave.
-No recuerdo la peli, ¿qué hizo el prota con respecto al osito que fuese tan grave?- curioseó el chico.
-¡¡No te lo digo!! Míratela de nuevo-. Respondió Denisa.
-O podemos quedar un día los tres y la vemos en mi casa- interrumpió Tania.
-¡También! - Denisa se mostraba especialmente alegre y energética, y eso llamó la atención de Jaren. Le gustó verla tan despreocupada.
A la vez, él se dio cuenta del mismo modo de que se había sentido cómodo con ese par. “Me podría apuntar más veces con ellas”, pensó, “lo de la peli puede ser divertido”.
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